sábado, 5 de febrero de 2011

053



053






  • Título del cortometraje:053

  • Año:2009

  • Sinópsis:
    053 es una de tantas mujeres utilizada y maltratada psicologicamente, que pasan su vida atadas o enganchadas a las decisiones de un hombre.A traves de ella, los realizadores pretenden denunciar la situacion real de muchas mujeres que no son capaces de ver los cables que las anulan y someten al hombre.

  • Director del corto:Javier Horrillo

  • Elenco actoral:Estela Lopez, Abel Garcia, Laura Ruiz.

  • Información adicional:
    El cortometraje fue grabado en un estudio para conseguir la iluminacion deseada; todo el escenario se ha creado virtualmente. Para su creacion se han utilizado programas como 3D Max y After Effects.



lunes, 31 de enero de 2011

LA LUJURIA DE DAVID SERRANO



Lujuria (detalle)


2010


Técnica: acrílico s/tabla


68 x 33 cms.



Lujuria


Según la Real Academia de la Lengua


1. Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales.
2. Exceso o demasía en algunas cosas.




Del latín luxurĭa, abundancia, extravagancia.


Obscenidad, lascivia, sensualidad, impudicia, voluptuosidad, concupiscencia... y algunas otras ideas acuden a nuestra mente al tratar de explicar este término.


En cualquiera de los casos, la lujuria es un ¿sentimiento? Que ha estado ligado al hombre (y por supuesto la mujer, para que no se diga que soy excluyente; ya se sabe, cosas de nuestros días) desde el momento mismo de su aparición en la faz de la tierra, no me cabe la menor duda y, por supuesto, todas las grandes culturas politeístas poseen su propio dios de la lujuria, a saber:


En la mitología griega existían: Afrodita (amor, lujuria, belleza, reproducción); Dionisos (vino, locura ritual y éxtasis) Eros (atracción sexual, amor, coito, fertilidad);Pan (dios de la sexualidad masculina desenfrenada); en la mitología egipcia Anuket, diosa del Nilo y de la lujuria; De la mitología nórdika vale mencionar a Freyja, quien no era precisamente diosa de la lujuria, pero sí del amor y la fertilidad y era invocada para promover las buena relaciones carnales; de la mitología muisca (Colombia) surge Huitaca, diosa de la hermosura y que predicaba la desobediencia, las borracheras y los placeres carnales; no se puede dejar de mencionar a Kâmadeva, dios hindú del amor, su nombre significa dios del deseo sexual; el conocido libro Kama Sutra, está inspirado en este dios. Lilith (del folcklore judío) es considerada la primera esposa de Adán (anterior a Eva). Abandonó el Edén por iniciativa propia y se instaló junto al mar rojo uniéndose con Asmodeo, que sería su amante, y con otros demonios; la reconocidísima Venus romana, relacionada al amor, la belleza, la fertilidad, la sensualidad y, por supuesto, la lujuria. Por último no debo dejar en el olvido a Tlazoltéotl, quien es, en la mitología mexica, la diosa de la tierra, el sexo y la inmoralidad.


En contradicción a todo este culto, las religiones contemporáneas consideran a la lujuria como una falta muy grave (pecado); para el catolicismo es, incluso, uno de los pecados capitales.


Simón Blackburn, filósofo británico, es autor del libro Lujuria (los siete pecados capitales), donde la lujuria es furtiva, impetuosa, oportunista...



Este libro se propone rescatarla "de las condenas de los viejos de los desiertos, liberarla de los pálidos y envidiosos confesores, terminar con el flagelo y el cilicio de los puritanos, elevarla desde la categoría de pecado a la de virtud".


El mismo Blackburn explica que el filósofo David Hume dijo que “una virtud es cualquier cualidad de la mente útil para la propia persona o para los otros, y la lujuria es una candidata perfectamente válida en este sentido …”




Todo esto en cuanto al término y el concepto, como tales; pero mi verdadero propósito no es hablar sobre el significado de una palabra que todos conocemos y que, estoy seguro, también todos sabemos lo que significa. No, mi propósito es hablar sobre una lujuria en particular, una lujuria especialmente atractiva, que llena la mirada, el espíritu y la mente, una lujuria que, sin temor, me atrevo a calificar de exquisita… estoy hablando de “La lujuria” de David Serrano, un cuadro pequeño en su formato, pero enorme en su dimensión estética, de líneas suavemente perfiladas, pero sumamente fuertes en concepto, sensibilidad, proyección y poesía; de un rojo trepidante e intenso que no deja lugar a dudas sobre aquello que David ha querido expresar a su público. Este cuadro forma, si la memoria no me falla, parte de su serie <> aunque, a mi juicio, debió colocarlo en otra categoría; claro, como dice la escritora (mujeres que cuentan, poemas en un cuaderno), pintora, promotora, activista, amiga… Liz Durand “nuestro trabajo siempre es fácilmente criticable” y en ese sentido debo insistir en que es solo una mera observación sin importancia, pues que pertenezca a la serie <> o a cualquier otra, carece de significación, ya que es una obra que se sostiene por sí misma y proyecta, individualmente, todo el talento de su creador sin necesidad de clasificaciones ni contextos creados.



El estilo contemporáneo y vanguardista de Serrano se ve reflejado una vez más en esta obra trepidante y comprometedora. Es notorio que el artista es de aquellos que están en constante evolución. “Yo trabajo siempre sobre y en base a la experimentación, busco un desarrollo personal como artista, un progreso individual y constante…” es lo que me ha dicho Serrano al hablarme sobre su búsqueda como pintor.



Me parece muy importante rescatar que David no es un artista de Academia, es un pintor que ha nacido con el don del arte, con los pinceles en las manos. A Serrano no le atrae pintar diez cuadros en una semana, le interesa reflejar su alma, su espíritu, sus emociones y sentimientos en cada uno de ellos y, sobretodo, la calidad de su quehacer como artista. Quienes hemos tenido la fortuna de apreciar su obra, mirándola, absorbiéndola, sintiéndola (literalmente) sabemos que esta búsqueda de la que habla, es constante y progresiva, su obra es cada vez más estremecedora por su calidad e intensidad, por su equilibrio perfecto entre emoción e intelecto, sus descubrimientos personales en lo referente a técnicas, materiales, estilo… son claramente detectables en su obra, que cada día va un paso más adelante que el anterior.




Gustavo Sáenz