Además de mis pobres dotes como artista visual, siempre he
tenido, desde la pre-adolescencia, la manía de escribir; conservo, a pesar de
mudanzas, muertes de discos duros, ataques de humedad y otras catástrofes, una
cantidad considerable de poemas, intentos de novelas y muchos borradores de
cuentos (algunos de ellos sí fueron terminados en fondo y forma). Todo ellos,
cuentos y novelas, tan malos que no me atrevería a publicarlos por respeto al
público que pudiera llegar a estar interesado en leerlos y que por lo demás los
destrozaría con solo tres palabras “es terriblemente malo”.
Mi poesía estoy seguro que sí merecería un sitio entre el
público afecto a ella (según algunos
expertos que me han hecho el favor de leerlos y emitir un juicio sobre ellos.)
pero ese es un proyecto diferente y con su propio sitio y espacio.
En el tema de los cuentos, creo que ahora, con 42 años
cumplidos y más experiencia de vida física y emocional, alegrías y sinsabores,
éxitos y derrotas, felicidades y desgracias que me han marcado y modelado y,
por supuesto, mayor facilidad para la narrativa; me siento más capaz de retomar las letras y
presentarlas a los lectores que se sientan con la capacidad y fortaleza de
aguantar un rato de martirio.
Tengo algunos proyectos, aunque la mayoría de éstos solo se
conocerán si llegan a publicarse editorialmente; pero hay, entre ellos, uno que
me hace guiños desde hace meses y es la publicación de cuentos cortos, de pocas
cuartillas, a través de la red. Lo que aún no decido es si serán hechos para
leerse o para escucharse, sería interesante conocer la opinión de aquellos que
serán el blanco de mis ataques literarios.
Sea cual sea la opción final el comienzo será un homenaje a
quienes fueron, han sido y serán mis fervientes impulsores, cómplices,
consejeros, protectores, amigos indiscutibles… tanto en lo plástico como en lo
literario…
Estos cuentos y narraciones irán siendo publicados tanto en
la pestaña “página principal” como en “PUNTO Y APARTE”.
Deséenme pues, suerte.