domingo, 11 de octubre de 2009

DAR VUELTA A LA PÁGINA

Sabemos que debemos terminar de leer y darle la vuelta a la página, con lo espantoso que me resulta a veces sentarme a leer y poner atención a esas páginas interminables, llenas de palabras, que cada vez que se avanza un párrafo parece que, por generación espontánea, se reproducen dos o tres más al final de la hoja, algo similar a lo que me ocurre durante la lectura de un texto escolar frente a la pantalla del ordenador; solo avanza hacia abajo y me da la impresión de que nunca va a terminar.

Pero esa mañana, aún fresca de tan cercana, era diferente; me levanté temprano, como siempre, pero con la diferencia de tener el convencimiento de dar vuelta a la página, de una vez por todas finalizar ese capítulo delirante, doloroso y delicado que me ahogaba por dentro.

Dar, por fin, vuelta a la hoja era la tarea principal de ese día para continuar con el resto del texto. Pero ese día no me fue posible. El mentado texto era obsoleto y, para colmo de males, había perdido el interés en él; no tenía la importancia que había tenido al comienzo de la lectura. Ya alguien más había dado vuelta a la página por mí y, sin saberlo, me había comprimido a mí dentro de aquel libro. No se enteró de que me había quedado en ese capítulo.

Solo en ese momento, con la nariz aplastada, el cuerpo aplanado y casi sin poder respirar, me di cuenta que ese es el precio de vivir en una página y no atreverse a dar la vuelta.

10 comentarios:

Cron dijo...

Lo peor es cuando das vuelta para solo encontrar la dura realidad de la contraportada, y no sabes que demonios sigue. ( -.-)

Idan Sáenz dijo...

... claro, está muy cañón seguir en la misma página sin poder dar vuelta... pero está bastante más fuerte no saber que sigue después...

Rocio dijo...

Me conformo con que al pasar la pagina, siga " EXISTIENDO"

Rocio dijo...

Me conformo si al pasar pagina sigo
"EXISTIENDO"

Rocio dijo...

Pasar pagina y otra pagina, solo me reconforta sentir que EXISTO

Idan Sáenz dijo...

El libro indudablemente seguirá ahí...
la página, quizá, sería mejor arrancarla para no caer en la tentación de volver a ella luego de tanto esfuerzo por pasarla.

Saludos Rocío.

Rocio dijo...

Vendran mas paginas tormentosas, si las desechas
no podras recordar lo fuerte que has sido para pasar pagina de nuevo...

Saludos Gustavo y encantada de seguirte

Idan Sáenz dijo...

Te doy la razón... las páginas pasadas deben servirnos de referencia para futuras lecturas, si no de que sirve pasar la página una y otra vez sin haber aprendido nada.

Un beso Rocío.

Liz Durand Goytia dijo...

h, las páginas! Sí, tienes razón, muchas veces nos atrapa una página. Otras, un capítulo entero. Decidirse a dar vuelta a la hoja es en verdad un acto de supervivencia al que se llega luego de muchos intentos.
Lo intenso es, como ya alguien te comentó, tener el orgullo de haber dado ese salto. Y en la vida, cualquier paso, cualquier salto, es al vacío. Es lo ¿tenebroso? ¿emocionante? de caminar por la vida.
Yo he tenido tal cantidad de páginas y capítulos, y ahora mismo estoy en uno que me atora, pero por lo mismo tengo la confianza en que superaré los párrafos y podré escribir mi histortia.
Un gusto encontrarte, Gustavo, te mando un gran abrazo.

Idan Sáenz dijo...

Gracias Liz por tu visita a este sitio...

En la vida se tienen que pasar, es verdad, una gran cantidad de páginas... al paso de los años he decidido que esas páginas no pueden ni deben ser un lastre, por el contrario; deben ser, en su momento, lo importantes que deban ser y luego quedar en el pasado...

Un abrazo