lunes, 21 de diciembre de 2009

LA CIUDAD SECUESTRADA, LA PROPIEDAD INTELECTUAL Y LA AUTOCENSURA



LA CIUDAD SECUESTRADA, LA PROPIEDAD INTELECTUAL Y LA AUTOCENSURA.

En respuesta a la petición, por parte de uno de mis lectores, acerca de porqué no he publicado dos artículos de los cuales ya habíamos charlado un poco va lo siguiente:

En algún momento determinado, hace no muchas semanas, nació en mí la inquietud de escribir un artículo que titulé “Ciudad Secuestrada” y del cual no es difícil deducir su contenido, al menos para quienes vivimos en la Ciudad de México; hacia referencia a sucesos acontecidos en esta ciudad capital, a raíz de un decreto presidencial por demás plausible; lo lamentable es que como reacción a esta decisión no solamente nos tenían los accesos y salidas (vía terrestre) de la ciudad cerrados ni solamente las avenidas más importantes bloqueadas, sino hasta las calles de nuestra colonia -sea cual fuere ésta- en serios conflictos para circular; ir al supermercado era de pensarse, especialmente en automóvil, acudir a la escuela, trabajo, gimnasio, o lo que fuera nos provocaba temor de solamente perder el tiempo y era mejor quedarse en casa… el concierto de Enrique Bunbury en el Estadio Azteca … impensable ¡! A menos que estuviera uno dispuesto a perder horas sobre Calzada de Tlalpan antes de poder acceder al concierto y después de él otras tantas para retornar a casa. Un verdadero secuestro en nuestra propia ciudad.

Y no solamente tuvimos que soportar estas restricciones de desplazamiento; además hubo (y aún hay) que soportar y tolerar el secuestro emocional al que nos tienen sometidos con acciones como …

Y (aún hay más) nos quisieron convencer de apoyar una causa ajena, desde el inicio perdida y, a mi juicio, por demás absurda e indefendible con argumentos que no viene al caso ni siquiera mencionar.

Algún tiempo después surge de nuevo el deseo de tomar el lápiz y escribir; esta oportunidad sobre la “Propiedad Intelectual”, artículo que incluso anuncié desde el inicio en este blog y que sistemáticamente fui relegando y sustituyendo con otros temas ahora publicados.
Fue este un ensayo de denuncia y, por tanto, polémico y sujeto a ser, a su vez, censurado, criticado y discutido, lo cual hubiera sido formidable; un grito de atención, una queja y un acento sobre el despojo del que podemos –y llegamos- a ser víctimas los autores en nuestra obra (de cualquier tipo) valiendo chetos en no pocas ocasiones, los derechos de autor y los registros ante el INDA.

Ahora bien, ambos artículos: ciudad secuestrada y propiedad intelectual, fueron víctimas de algo más terrible que lo narrado anteriormente –la autocensura- consideré en su momento, y siempre poco antes de publicar, que quizá esos ensayos pudieran tener un vocabulario e ideas un tanto agresivas para determinadas ideologías y temí que no fueran comprendidos por mis escasos lectores; realicé algunas modificaciones a ambos y el resultado es que ya no eran los ensayos deseados y así no valía la pena publicarlos, pues su esencia había muerto.

La autocensura, pues, me convirtió en su presa, me secuestró y me robó mi propiedad intelectual; mis ensayos fueron mis víctimas y no me tomé la libertad de permitir que mis lectores los leyeran.

Es esta, entonces, la explicación sobre el porqué no hice público algo que anuncié tanto y que al final no tuvo la fuerza de sobrevivir y salir a la luz o quizá la tuvo y se la arrebaté.

Tampoco creo que esto sea un suceso tan desafortunado como creí cuando, hace unos minutos, comenzaba a escribir esto que ahora leen… me complace, debo confesarlo, que existen un sinnúmero de artículos, cuentos, ensayos, reseñas… que son muy valiosos y que sus autores, por cualquier cantidad de motivos, no publicaron y no por ello dejan de cumplir su cometido… no sé si me explico.

2 comentarios:

Rocio dijo...

Hola Gustavo! me gustaria mucho, siempre respetando tu postura, que nos explicaras con tu inteligencia y tus palabras,¿ que es lo que quieres expresar que tanto respeto te da?, creo que tienes capacidad suficiente para mostrarnos literalmente lo que ocurre en esa ciudad secuestrada de la que tanto sabes y la mayoria del mundo no nos enteramos, seria mas que interesante, entretenido y guay...me interesa realmente...La autocensura creo que solo la creas tu, asi que ¿por que no te mojas? me parece un tema bastante interesante...
Animo amigo !

Idan Sáenz dijo...

Gracias Rocío por tu lectura y tu comentario,sabes que se toma en cuenta. Por supuesto que la autocensura la creo yo... pero por el momento no me mojaré... ya veremos que se puede hacer al respecto más adelante, vale?

Un abrazo.