SOBRETODO
Sobretodo he aprendido a no temer al miedo,
y el agujero en la boca de mi estómago
aprendió a satisfacer su sed.
Son las cinco de la tarde y enderezo mi vida,
más no mis hombros.
Sacudo la cabeza y confirmo la pericia de tu memoria
al colarse en mi vacío…
no retrocederá esa melancolía envuelta de tu recuerdo,
se acurruca en cada esquina de mi espacio
…en el que tú no estás presente…
Sobretodo he olvidado la pesada conciencia
rescatando palmo a palmo lo más sano.
Ahora he de aprender, como antaño,
a amarme a mí mismo
sin estar por debajo de las palabras rotas.
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