jueves, 16 de junio de 2011

Parte de mi alma se me fue contigo...



Con tu delicada mandíbula de barbilla vigorosamente redondeada, tu amplia y despejada frente, tus labios de expresión a un mismo tiempo severa y amable y, resaltando de entre todos aquellos singulares rasgos, tus ojos, negros y profundos, en los que se ponía siempre de manifiesto una voluntad indomable y una incontrastable energía emotiva, que parecía gritar su ansia por transformarse de inmediato en acciones de fuerza avasalladora. Pero, por sobre todas estas cosas, se me fueron todas las horas de interminable charla, todas las horas de tu compañía y tu cariño.

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