una fuerte explosión de vida
se agita en mí,
sobrepasando mi ternura,
removiendo mis entrañas;
prometo amarte siempre
prometo amarte siempre
con la fuerza de la mañana.
Solemne juramento proclamado
en aquella alta montaña,
entre el río sagrado,
a las puertas de la capilla.
a las puertas de la capilla.
Tú y yo solos
sin nadie que acechara,
sin otro aliento que el tuyo
generando mis ansias.
Bebimos con amor
sonrisas y lágrimas,
apartando del camino
las espinas que se clavan.
Gustavo Sáenz
Gustavo Sáenz
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