lunes, 17 de agosto de 2009

Al amarte



Al amarte y respirar de tí

una fuerte explosión de vida

se agita en mí,

sobrepasando mi ternura,

removiendo mis entrañas;
prometo amarte siempre

con la fuerza de la mañana.



Solemne juramento proclamado

en aquella alta montaña,

entre el río sagrado,
a las puertas de la capilla.

Tú y yo solos

sin nadie que acechara,

sin otro aliento que el tuyo

generando mis ansias.


Bebimos con amor

sonrisas y lágrimas,

apartando del camino

las espinas que se clavan.



Gustavo Sáenz

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